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Segunda parte del prólogo de Fenomenología del espíritu (pp. 25 - 48)


Hola con todos. Hoy les presentamos nuestro resumen de la 
segunda parte del prólogo de Fenomenología del espíritu (pp. 25 - 48)

Hegel hace una crítica hacia las verdades históricas y matemáticas, centrando su atención en las segundas. También las diferencias del conocimiento filosófico en cuanto estas dos cuentan con un conocimiento defectuoso, que en las verdades matemáticas se expresa como la magnitud (diferencia no-esencial) y de manera espacial, como una relación inesencial y aconceptual, como una irrealidad efectiva, alejada de lo efectivamente real que se pretende buscar en el proyecto hegeliano, aquella unificación de dos movimientos particulares.

En este tipo de verdades como son las matemáticas, se altera la cosa verdadera, pues el movimiento del saber opera en la superficie y no afecta a la esencia o al concepto, por lo cual no se puede hablar de un conceptualizar. [Begreifen]. Este movimiento de la demostración matemática no forma parte de lo que es el objeto, sino que es un obrar exterior a la cosa, es decir que representa el devenir de la existencia como existencia, lo cual difiere del devenir de la esencia o de la naturaleza interior de la cosa que busca el conocimiento filosófico.

Para Hegel, el método de la filosofía incide sobre lo real, sobre la que se contiene en un movimiento interno animado por la contradicción entre lo verdadero y lo falso: “movimiento de la vida de la verdad”.

Por otro lado, en cuanto al método de la ciencia que se ha venido aplicando, esta se reduce a un formalismo o esquema inerte que no permite aprehender la cosa misma de los fenómenos, dándose así un conocimiento exterior a la materia.

La ciencia entonces solo puede “organizarse a través de la vida propia del concepto”, lo cual le otorga una base negativa sustentada en una diferenciación y una existencia que se impone. De esta forma, la cosa que clasifica, al no poder penetrar en su esencia, únicamente se indica superficialmente.

Así, lo que importa en el estudio de la ciencia es asumir el esfuerzo del concepto. Sin embargo, este concepto no se puede dar en el terreno firme del razonar del sujeto sin movimiento, sino que este movimiento, necesario, se convierte en el objeto mismo. Ya se había dicho que las matemáticas, al estar seguras de su objeto, y desviar su atención del devenir y del movimiento, difícilmente pueden acceder a este concepto que aparece gracias al movimiento. Ante esto contrasta el pensamiento especulativo de la filosofía, pues las proposiciones filosóficas, por ser proposiciones, suscitan la opinión de la relación usual entre el sujeto y el predicado y sugieren el comportamiento habitual del saber. Y este comportamiento y la opinión acerca de él son destruidos por su contenido filosófico; la opinión experimenta que las cosas no son tal y como ella había creído, y esta rectificación de su opinión obliga al saber a volver de nuevo sobre la proposición y a captarla ahora de otro modo.

En el extracto anterior se nota como Hegel va edificando la estructura de ciencia que ha de tener la filosofía. Dicha estructura se da a través de la construcción y destrucción de viejos y nuevos conceptos a través del movimiento. Solo mediante este poner en entredicho el saber ya conocido del saber que se contrapone y aparece como contraste se puede lograr una verdadera ciencia.


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