Ir al contenido principal

Parte III del capítulo A) CONCIENCIA: Fuerza y entendimiento, fenómeno y mundo suprasensible (pp. 82 - 104)

 ¡Hola, compañeros lectores de Hegel! En esta oportunidad les compartimos nuestro resumen sobre la tercera parte del capítulo CONCIENCIA:   III. Fuerza y entendimiento, fenómeno y mundo suprasensible.

III. Fuerza y entendimiento, fenómeno y mundo suprasensible 

Hegel menciona que la conciencia se ha desprendido de la sensación de sonidos y colores, así como de la percepción de las cosas, llegando hasta pensamientos. En otras palabras, el universal incondicionado, nacido a partir de que el objeto con sus respectivas propiedades se ve obligado a relacionarse con otros objetos.

Para Hegel, sin embargo, el universal incondicionado –desde ahora, objeto de la conciencia, aún es objeto de ella al no haber captado su “concepto como concepto”. La conciencia entonces sigue controlando un concepto, más lo capta como fuerza.


A través del entendimiento la conciencia entenderá el objeto como una fuerza y no como una cosa. El universal que la percepción ha manejado se transformará en una universalidad más abarcadora, una incondicionada conceptual directamente ligada al pensamiento.

La fuerza será una buena alternativa si la conciencia buscase la unidad en un objeto, dado que la experiencia que tenemos del mundo no se conforma de cosas aisladas y sin movimiento. Todo lo contario. Al buscarse esta unidad por la conciencia o la unidad entre el ser-para-si y el ser-para-el-otro --o entre lo Uno y lo Múltiple--, deberá vérsele, conjuntamente con la diversidad, como aspectos que no se contradicen, pues se retroalimentan mutuamente.


Esta esencia verdadera de las cosas se ha determinado ahora no inmediatamente para la conciencia, sino que esta mantiene una relación mediata con lo anterior y como entendimiento, mira el fondo verdadero de las cosas través del resultado del juego de fuerzas, que es para el entendimiento mismo un desaparecer. Se le da el nombre de fenómeno por su apariencia, cuyo ser que es él en el ser mismo es de un modo inmediato, es un no ser. Es este término medio que enlaza ambos extremos: el entendimiento y lo interior. En este verdadero interior, como lo universal-absoluto depurado de la contraposición de lo universal y lo singular y devenido para el entendimiento, se revela ahora por vez primera un mundo suprasensible como el mundo verdadero, más allá del mundo sensible como el mundo que aparece fenoménicamente.

Pero lo interior proviene del fenómeno que llena lo más allá suprasensible a través de su mediación. Lo suprasensible es lo sensible y lo percibido es, empero, ser fenómeno. No debemos caer en el error de confundir lo suprasensible con la certeza y la percepción sensibles. El juego de fuerzas es algo inmediato para el entendimiento, pero lo verdadero (la unidad universal en sí) es para él lo interior simple; el movimiento de la fuerza sólo es lo verdadero como lo simple en general. A través de su relación con la simplicidad de lo interior o del entendimiento, el fenómeno absoluto cambiante se convierte en la diferencia simple.

La unificación de todas las leyes en la atracción universal no expresa el mero concepto de la ley misma que aquí se pone como algo que es. Esta atracción universal nos dice que todo tiene una diferencia constante con lo otro. La explicación que da Hegel con respecto a la ley, que es universal, y a la división de dicha ley, es que el entendimiento tiene el concepto de esta diferencia en sí, cabalmente porque la ley es, de una parte, lo anterior, lo que es en sí y porque, de otra parte, es en ella, al mismo tiempo, lo diferente. El que esta diferencia sea una diferencia interna viene dado en el hecho de que la ley es fuerza simple o como concepto de la diferencia, de que es, por tanto, una diferencia del concepto. Pero esta diferencia interna, al principio, corresponde solamente al entendimiento; no aparece todavía puesta en la cosa misma. El entendimiento expresa, pues, solamente la propia necesidad; una diferencia que sólo puede establecer em tanto que expresa al mismo tiempo que la diferencia no es una diferencia de la cosa misma.

Luego de esto Hegel nos recuerda lo que constantemente viene diciendo a lo largo del prólogo y este primer capítulo, la conciencia: hay que pensar el cambio puro o la contraposición en sí misma, la contradicción. En efecto, en la diferencia que es una diferencia interna lo opuesto no es solamente uno de dos, sino que es lo opuesto de algo opuesto; lo otro es dado inmediatamente en él mismo.

La infinitud simple o el concepto absoluto debe llamarse la esencia simple de la vida, el alma del mundo, la sangre universal, omnipresente, que no se ve empañada ni interrumpida por ninguna diferencia, sino que más bien es ella misma todas las diferencias, así como su ser superado y que, por tanto, palpita en sí sin moverse, tiembla en sí sin ser inquieta.

Fuente de las imágenes: "Hegel y la Fenomenología del espíritu, pt. 8/18" 

por Darin McNabb.

Link de YouTube:



Comentarios

Entradas populares de este blog

Segunda parte del prólogo de Fenomenología del espíritu (pp. 25 - 48)

Hola con todos. Hoy les presentamos nuestro resumen de la  segunda parte del prólogo de Fenomenología del espíritu (pp. 25 - 48) Hegel hace una crítica hacia las verdades históricas y matemáticas, centrando su atención en las segundas. También las diferencias del conocimiento filosófico en cuanto estas dos cuentan con un conocimiento defectuoso, que en las verdades matemáticas se expresa como la magnitud (diferencia no-esencial) y de manera espacial, como una relación inesencial y aconceptual, como una irrealidad efectiva, alejada de lo efectivamente real que se pretende buscar en el proyecto hegeliano, aquella unificación de dos movimientos particulares. En este tipo de verdades como son las matemáticas, se altera la cosa verdadera, pues el movimiento del saber opera en la superficie y no afecta a la esencia o al concepto, por lo cual no se puede hablar de un conceptualizar. [Begreifen]. Este movimiento de la demostració...

Parte II del capítulo A) CONCIENCIA: La percepción; o la cosa y la ilusión (pp. 71 - 81)

 ¡Hola , estimados lectores! En esta oportunidad les compartimos nuestro resumen sobre la segunda parte del capítulo  CONCIENCIA:    II.  La percepción; o la cosa y la ilusión La certeza inmediata no se posesiona de lo verdadero, pues su verdad es lo universal; pero quiere captar el Esto. A diferencia de la percepción, que capta como universal lo que para ella es lo que es, siendo la universalidad su principio en general y también los momentos que de un modo inmediato se distinguen en ella: así, resulta que el Yo es un universal al igual que el objeto. Para nosotros, o en sí, lo universal es como principio la esencia de la percepción y, frente a esta abstracción, los dos términos diferenciados, el que percibe y lo percibido, son lo no-esencial. Ambos son esenciales en cuanto se relacionan entre sí como contrapuestos y en este vínculo solamente uno puede ser lo esencial, y entre ambos se reparte la diferencia entre lo esencial y lo no-esencial. La riqueza del sab...